Este arroz tiene una "bonita" historia detrás, ya que lo podríamos llamar el "arroz que cociné pero que nunca probé". El motivo es bien sencillo, tengo una gata, que se pirra por cualquier cosa que no es su comida. Bastó el tiempo justo desde que lo retiré del fuego y fui a poner la mesa para a la vuelta encontrármela dentro de la olla comiendo gambas y pota.
Por motivos de higiene y salud, decidí no servir el arroz, así que un buen rato de cocina y comida (que es lo que más me duele) tirados a la basura.
Aun así, como tenia todas las fotos hechas, y el plato estaba acabado, os lo presento.

